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  • Tatiana Aguaclara

Para ti que hoy tuviste un día gris

Actualizado: 21 de jul de 2018


“Vivir es crecer… Conviértete en el Lobo y adopta su sentido de aventura. Puede que dejes de aullar y te conviertas en la luna.”

Jamie Sams y David Carson, La Rueda Medicinal


Para ti, que hoy tuviste un día gris, me gustaría ser capaz de escribir algo que te hiciera sonreír. La vida está tan llena de Vida… Nada desearía más, ahora, que la pudieras sentir.

Que pudieras sentirla con toda su fuerza, cómo te sacude; cómo te despierta, cómo te ilusiona, cómo te renueva.

Si pudiera borrar de un plumazo, todo lo que obstaculiza el que pueda llegar a ti, la vida, como una maravilla, corriendo por tu cuerpo, por tu piel…

Si pudieras aflojarte, dejar de resistirte. Hay tantas ganas de vivir en ti, solo que están encerradas, esperando amontonadas, vencer las resistencias para salir. Esa es la angustia que sientes.

Déjalas libres,

libéralas,

libérate,

déjate salir,

date permiso,

grita,

corre,

da puñetazos en el aire,

aúlla.

Ahora, ya sé por qué aúlla el lobo en las noches de luna.

Cuenta la leyenda, que una noche de luna, se quedó a oscuras porque la luna curiosa se acercó sigilosa y se quedó enredada entre las ramas de un viejo y gran árbol. Fue un lobo domesticado el que la ayudó a desenredarse. Tenía la luna un algo, una luz… que a él le atraía.

Con ella corrió de nuevo por los bosques,

ella le recordó su propia naturaleza instintiva,

que estaba bien ser un lobo,

que estaba bien ser rápido y fuerte… y capaz,

que estaba bien cazar para alimentarse

y comer ovejas y gallinas.

Con ella aulló cada noche, trayendo de vuelta, desde lo más profundo de la naturaleza salvaje, esas fuerzas que andaban dormidas por un exceso de domesticación.

Al océano del amor y de la vida entra despacito. Primero un pie, después el otro. Que no te vaya a asustar tanta energía. Te mojas las manos, la cara y el cuello para irte acostumbrando. Te mojas el vientre y entonces, te sumerges de cabeza. Deja tus viejas ropas fuera. Desnúdate de todas tus creencias, de todas tus máscaras, de todas tus certezas, el niño siempre bueno que aprendiste a ser, para no molestar, para que te quisieran… para que puedas sumergirte profundo, y recordar el Amor que Tú Eres sin necesidad de tener que demostrar.

Por eso, aúlla el lobo en las noches de luna, para darle las gracias por ayudarle a recordar.

Aúlla fuerte y con ganas para seguir recordando lo importante, para no olvidar.

Ahora cierra los ojos y descansa.

Mañana será un nuevo día.

Dejaremos caer, entonces, las viejas cortinas para que entre a raudales el sol, y todo vuelva a comenzar.

Una y otra vez vuelve a amanecer, todo se renueva y vuelve a comenzar.


Tatiana Aguaclara



Fotografía: J.Freedie Fuentes

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© 2018 Tatiana Rodríguez González

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