Con Bob Mandel en el seminario LIDERES PARA UN NUEVO MUNDO

Con Elvi y Leonard Orr en mi primer entrenamiento con él.

Con Markus y Sondra Ray en el Entrenamiento de Relaciones con amor  LRT

“Antes de empezar con el renacimiento yo me sentía perdida, me sentía poca cosa, estaba más días deprimida, que días alegre. La mitad del tiempo quería desaparecer, aunque nunca intenté quitarme la vida, pensaba que la muerte sería una liberación (y sí que de alguna manera inconscientemente hice muchas actividades que me quitaban vida y energía, hay muchas formas de estar muerto en vida). Siempre sentía que tenía que ser diferente de lo que era o hacer algo más para que me quisieran (así como era, no era suficiente) y aunque supuestamente era una joven divertida y popular, cuando lloraba, que eran muchas las veces, lloraba sola. Era el payaso que por fuera ríe y por dentro llora. Me avergonzaba de mis sentimientos y de mi sensibilidad, por eso los ocultaba y mi mente era un caballo loco, miles de voces que no paraban de parlotear dentro de mi cabeza y yo sin saber a que voz debía hacer caso, creía que me volvería loca, todo lo juzgaba, lo analizaba, lo comparaba, me preguntaba si estaría bien sentir esto, pensar lo otro… Era agotador.

La primera vez que “respiré” conscientemente sentí mucho Amor. El placer de la Energía dentro de mí, lo experimenté como un sentimiento cálido y hermoso, el Amor que siempre soñé no venía de fuera, venía de dentro. Empecé a sentir que había algo hermoso en mí.

 

Las sesiones de respiración se convirtieron en mi tabla de salvación en un momento en el que sentía que me hundía. Ese amor que siento en las sesiones empezaron a ser pilares importantes en mi vida, he vuelto a casa, al amor y cuando en momentos me salía, ya sabía donde podía volver a llegar, ya había estado allí muchas veces y era fácil volver cuando lo necesitaba. Al mismo tiempo empiezo a entrenar mi mente, para pasar de mi mente mortal (ego) a mi mente recta (espíritu), y a asumir mi propia responsabilidad y mi poder y paso de sentirme una víctima a sentirme una guerrera, logro disfrutar del silencio en mi mente y aprendo cómo diferenciar las voces que hablan dentro de mi cabeza y elijo los pensamientos que me suben la energía.

 

Salgo hacia el viaje más fascinante de mi vida de autodescubrimiento, quién soy, qué es lo que quiero, que cosas me dan miedo…. y empiezo a quitarme esas corazas que me puse porque no me atrevía a mostrarme como era.

 

El renacimiento, el yoga, un curso de milagros… me han hecho más fuerte, más segura, pero esa fortaleza al venir de dentro no es dureza, me han hecho soltar las espadas, quitarme los escudos y mostrarme vulnerable, abierta, sensible…

 

El renacimiento no es terapia, como dice Leonard Orr es autodescubrimiento. Es una forma de vida, aprendes a volver al amor y a permanecer en él cada vez más tiempo. Me ayuda a conocerme y a rendirme y a confiar. Me muestra el camino, mi camino, ese que debo andar yo. Me ayuda a ser cada vez más yo misma y a crearme una vida más acorde a lo que voy sintiendo. La vida se ha vuelto más fácil, más alegre, más divertida.

"Si supieras quién te acompaña en todo momento por esa senda que has elegido, nunca volverías a tener miedo ni incertidumbre."

Un curso de Milagros

Es diferente hacer como que estoy bien y hacer cualquier cosa para escaparme de mi dolor, que sentir mi dolor, respirarlo, dejarlo partir y acto seguido hacer algo para sentirme mejor. Tampoco se trata de quedarnos revolcándonos en el dolor. Para eso aprendemos a respirar, a surfear las emociones. Las sentimos, las aceptamos, las respiramos, las dejamos partir. ¡Las emociones son tan pegajosas! Pero no somos nuestra emoción y cuando las respiramos vemos como van pasando como nubes que se alejan y nos sentimos en paz, en ese lugar de calma que está dentro de nosotros y que es nuestro estado natural. Cuando aprendemos a respirar y a confiar en que la sabiduría de la vida se encarga de todos los detalles y que todo lo que sucede conviene, nos invade un profundo alivio al saber que nos toquen las cartas que nos toquen sabremos manejar la situación.

No se trata de negar los sentimientos, yo no lo hago, me sumerjo de cabeza en ellos y los siento y cuando llega el momento los surfeo. Todos, cualquier sentimiento es perfecto y bienvenido. A mi niña, la que hay en mí, le permito sentir cualquier cosa que sienta y le recuerdo que sus sentimientos son perfectos e inocentes, la arropo y la acuno y le permito llorar su dolor, entendiendo que hay cosas que quieren salir.

 

No tengo miedo a las noches oscuras porque sé que son parte del proceso para un nuevo precioso amanecer. Sé que mi estado natural es estar inspirada, creativa y llena de energía por eso no me asusto cuando no me siento así, acepto el proceso, no lo evito, no lo niego… ahí hay algo importante queriendo salir, sé que eso también pasará y que la luz y la claridad están aquí, aunque ahora no la podamos ver y que a ese lugar volvemos una y otra vez y la energía vuelve a fluir.

 

La vida está llena de momentos, cada momento es mágico y único, depende de nuestra mirada. No hay bueno ni malo, las cosas suceden, las cosas son… Está en nosotros hacer de cada momento un buen momento, aunque no sea precisamente cómodo, aunque a veces duela, aunque sea triste… porque de momentos, de pequeños momentos se hace una vida.

© 2018 Tatiana Rodríguez González

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