"Hay que sacarlo todo afuera,

como la primavera,

nadie quiere que adentro algo se muera,

hablar mirándose a los ojos,

sacar lo que se pueda afuera

para que adentro nazcan cosas nuevas... "

Empecé a escribir en el embarazo de mi primer hijo, hace ya más de veinticinco años. Era tan fuerte, tan  hermoso y maravilloso lo que estaba sintiendo que me nacían flores en la cara, en el cuerpo, en la sonrisa, en los dedos que se convertían en palabras que me aligeraban y me salvaban de explotar de tanta felicidad.

 

Entonces escribir no era algo que me salía tan fácil pero poco a poco, a medida que escribía, más fácil se fue haciendo conectar con mis sentimientos y expresarlos de esta manera. Muy pronto escribir pasó de ser un deseo, a ser una necesidad. Me ayudaba a ordenarme y a verme de fuera y de esta manera, el dolor se convertía en otra cosa, la tristeza se convertía en nostalgia y la pena en recuerdos... y se hacía una luz de esperanza, como si alguien me cogiera de la mano y me mostrara la puerta abierta. Escribir siempre era un regalo, pues siempre se acababa encendiendo una luz. 

Sin yo saber lo que estaba haciendo, este proceso de escritura me estaba permitiendo conectar con mis emociones, y es desde ahí, ese lugar de aceptación de las propias emociones y de pasar por el proceso de dolor donde llegamos a la luz que se encuentra al otro lado. Todo lo que reprimimos, lo que nos negamos a intentar aceptar, lejos de disminuir el dolor, se convierte en una cárcel. Si no nos permitimos llorar nuestras pérdidas, nuestros dolores, nuestras heridas y decepciones, estamos condenados a revivirlas. La libertad está en aceptar lo que sentimos, armarnos de valor para dejar salir lo que hay y desmantelar la prisión .

Escribir me ayuda a estar en mí. Cuando escribo me siento más cerca el Cielo, me conecta con el Universo, con la Fuente de la Vida. Escribo para sacar afuera, para verme de lejos, escribo para aligerar mi corazón... escribo para ordenarme, para recordar, para volver al amor. Escribo porque lo que necesito saber me es revelado desde un lugar más allá de mí misma. Escribo porque me saca de mí y accedo a lugares maravillosos de paz y amor.

Me he convertido en una maestra de transitar las emociones y las noches oscuras del alma y tengo la confianza absoluta que si vamos a ese encuentro con nuestros dolores reprimidos, de alguna manera estamos dando la mano a esa niña, ese niño que fuimos, rescatándole, liberándolo y dejándole salir. Y este acto de reencuentro con nosotros/as mismos/as nos va a hacer sentir muy bien. Lo que más duele y angustia nos da es la desconexión. 

 

Lo que te permites sentir duele un momento, lo que reprimes duele para siempre.  

No somos nuestras emociones, solo es algo viejo queriendo salir y se te lo permites podrás experimentar todo el Amor que es lo que Eres.

Propongo estos talleres de escritura creativa como unos encuentros para dejar salir lo que hay, para reencontrarnos con nosotros/as mismos/as, con nuestra fuerza, nuestra creatividad, nuestra inspiración, y en definitiva con el Amor que Somos. 

Usaremos las herramientas de la escritura, la respiración y UCDM

Dirigido a:

 

Todos/as podemos escribir, igual que todos/as podemos bailar, cantar, dibujar... lo único que impide que lo hagamos son los propios juicios, el pensar que hay una manera determinada bloquea la expresión. Cuando nos entregamos al proceso y permitimos que simplemente suceda, sin juicios, sin vergüenza, simplemente "siendo" "sintiendo" dejamos salir lo que Es y será lo que tiene que SEr

 

 

© 2018 Tatiana Rodríguez González

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